No queríamos. Lo habíamos dado por imposible, por improbable. Pero no. No hay manera. Nuestro retiro espiritual se ha visto impedido, alterado por el lado oscuro, más oscuro que nunca.
En nuestra ausencia se han sacado adelante leyes tan absurdas que contradicen la propia Carta Magna. Sí. Esa de la que tanto presumen y tan poco ponen en práctica.
Parecemos una provincia más de Corea del Norte.
Mientras se roba, se chanchullea, se atropella a agentes de la ley y el orden y se falsifica a golpe del ley la democracia, el 99% de la población cada vez entiende menos lo que está pasando.
Por eso hemos vuelto.
La realidad, definitivamente, está adulterada.
Y nosotros, expertos en garrafón old style, estamos aquí para desfacer los entuertos que hagan falta.
Porque ya está bien de tanto mamoneo.
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martes, 21 de abril de 2015
domingo, 22 de diciembre de 2013
jueves, 12 de diciembre de 2013
Cuento de Navidad (Parte I): En la discoteca Madiba
En la sala de baile de la discoteca Madiba, el famoseo patrio homenajea a Nelson Mandela agitando sus gintonics. Los flashes de los fotógrafos no paran. Futbolistas, pseudo actores y nobles posan para las revistas del papel cuché.
Mientras tanto, en la sala VIP, lejos de las cámaras, políticos y empresarios engominados juegan con la democracia, acordando cesiones de terreno público, cortinas de humo nacionalistas y leyes que dejen sus bolsillos llenos. Sin posibilidad de reclamación.
Hasta que la imagen del difunto mandatario sudafricano aparece en una pantalla de plasma.
¿Casualidad?
(Continuará)...
Mientras tanto, en la sala VIP, lejos de las cámaras, políticos y empresarios engominados juegan con la democracia, acordando cesiones de terreno público, cortinas de humo nacionalistas y leyes que dejen sus bolsillos llenos. Sin posibilidad de reclamación.
Hasta que la imagen del difunto mandatario sudafricano aparece en una pantalla de plasma.
¿Casualidad?
(Continuará)...
miércoles, 4 de diciembre de 2013
lunes, 2 de diciembre de 2013
viernes, 21 de diciembre de 2012
¿Loterías? Las justas
El año pasado, por estas fechas, teniamos el arsenal ya preparado: un San Pancracio, una pata de conejo, una herradura e incluso contamos con la chepa del vecino, al que le pasamos, sin que se diera cuenta, el décimo de turno. Además, algún forofo de la Redacción no paró hasta que encontró ese numerito soñado. Nos daba en la nariz.
Este año, sin embargo, es distinto. No basta la buena fe. Incluso, es perjudicial para la salud. Al menos, para nuestra salud mental. Tras echarle un vistazo a la realidad más inmediata, hemos arrojado la toalla y sí, gastado 20 euros en el décimo del trabajo (por no quedarnos con cara de tontos si toca) y algo a medias con la familia. También por la misma razón.
Y es que la suerte va por un lado y la bondad por otra. Y en nuestra querida piel de toro tenemos unos cuantos ejemplos claros. Si ambas estuvieran unidas, ciertos diputados provinciales, algún ex-presidente de Comunidad Autónoma, algún yernísimo de pro, presidentes y consejeros de bancos y cajas de ahorro, incluso, algún gobernador del Banco de España (o más de uno), se comerían el turrón entre rejas. Pero no es así. Ni será.
Y mientras eso sucede, en el otro lado, es decir, en el 99% de la población, la rabia y la indignación van subiendo más alto que la prima de riesgo. Porque en este país pasa algo distinto (¿o no?) a lo que pasaría en cualquier país civilizado: los listos se van y los caraduras se quedan, y encima, ganando sueldazos. Si no nos creen, échenle un ojo también a los programas de mayor audiencia de la televisión. ¿Tal vez, documentales? ¿Reportajes de investigación? ¿En España? Aquí, lo que triunfa no es eso. Ni será, insistimos. Lo que llena conversaciones de oficina, bares y patios de vecinos son temas de otra índole: vida, obra y milagros de gente de la farándula, principalmente, cuyo mérito no ha estado precisamente en estudiar. Más bien, en todo lo contrario. Por lo que el ejemplo a seguir, si se quiere triunfar en este país, no viene dado por tener tropecientos mil másteres universitarios. Eso es de pobres. Simplemente, para los que queremos sobrevivir en esta selva.
Por eso, desde aquí, queremos felicitar ya a los próximos ganadores seguros de la Lotería de Navidad. Todos ellos. Unos, por no dar ni chapa y vivir del cuento (y a todo tren) y otros, por saberse triunfadores en el país de charanga y pandereta que pisamos. Hagan lo que hagan, pillen lo que pillen, se salen con la suya.
Esperemos que se lo gasten en medicinas.
Este año, sin embargo, es distinto. No basta la buena fe. Incluso, es perjudicial para la salud. Al menos, para nuestra salud mental. Tras echarle un vistazo a la realidad más inmediata, hemos arrojado la toalla y sí, gastado 20 euros en el décimo del trabajo (por no quedarnos con cara de tontos si toca) y algo a medias con la familia. También por la misma razón.
Y es que la suerte va por un lado y la bondad por otra. Y en nuestra querida piel de toro tenemos unos cuantos ejemplos claros. Si ambas estuvieran unidas, ciertos diputados provinciales, algún ex-presidente de Comunidad Autónoma, algún yernísimo de pro, presidentes y consejeros de bancos y cajas de ahorro, incluso, algún gobernador del Banco de España (o más de uno), se comerían el turrón entre rejas. Pero no es así. Ni será.
Y mientras eso sucede, en el otro lado, es decir, en el 99% de la población, la rabia y la indignación van subiendo más alto que la prima de riesgo. Porque en este país pasa algo distinto (¿o no?) a lo que pasaría en cualquier país civilizado: los listos se van y los caraduras se quedan, y encima, ganando sueldazos. Si no nos creen, échenle un ojo también a los programas de mayor audiencia de la televisión. ¿Tal vez, documentales? ¿Reportajes de investigación? ¿En España? Aquí, lo que triunfa no es eso. Ni será, insistimos. Lo que llena conversaciones de oficina, bares y patios de vecinos son temas de otra índole: vida, obra y milagros de gente de la farándula, principalmente, cuyo mérito no ha estado precisamente en estudiar. Más bien, en todo lo contrario. Por lo que el ejemplo a seguir, si se quiere triunfar en este país, no viene dado por tener tropecientos mil másteres universitarios. Eso es de pobres. Simplemente, para los que queremos sobrevivir en esta selva.
Por eso, desde aquí, queremos felicitar ya a los próximos ganadores seguros de la Lotería de Navidad. Todos ellos. Unos, por no dar ni chapa y vivir del cuento (y a todo tren) y otros, por saberse triunfadores en el país de charanga y pandereta que pisamos. Hagan lo que hagan, pillen lo que pillen, se salen con la suya.
Esperemos que se lo gasten en medicinas.
viernes, 28 de septiembre de 2012
Las aventuras de Mr. Pamplinas y el abuelo de Froilán I (el rey de su casa) : Españoles por el mundo (alive)
La Redacción de este blog se pone en pie y aplaude (plas, plas) a los autores de este vídeo. No sabíamos que en la lejana China fueran capaces de asimilar el espíritu de Ibáñez y convertir a Mr. Pamplinas y al patrón del Bribón en Mortadelo y Filemón.
¡¡Hip, hip, hurra!!
Suspiramos porque esta aventura deje de ser un corto y podamos todos disfrutarla en pantalla grande. Hacía tiempo que no nos reíamos tanto. (Es lo que nos queda entre porrazo y porrazo antidisturbial, amigos)
Nota final: Un enorme gracias a quién lo haya colgado en youtube. Impagable.
miércoles, 26 de septiembre de 2012
Mr. Pamplinas y sus amigos los humanos
Éste que véis aquí no es el actual Presidente. Bueno, sí, pero de mentirijillas. Según nuestras fuentes, al verdadero le dió un patatús el día que ganó las elecciones generales. Se encontraba tan agusto despotricando desde la oposición que la emoción le pudo. ¡Qué movida!, dicen que dijo. Y le vino el soponcio.
¿Y ahora qué hacemos?, se preguntaron sus allegados. Y pensando, pensando, dieron con la solución. Y aquí la tenéis. Un replicante a imagen y semejanza del D. Mariano carnal. A ver si da el pego.
Lo malo de la operación (esto es España, no lo olviden) fue mezclar churras con merinas y crear a un robot, cruce de imitación cervecera y robot colegial años 80. Lo que se tenía más a mano, vaya. Y así ha salido.
De este garrafón futurista salen las declaraciones, gestos y mamandurrias varias que parten de él. Claro, que no tiene la culpa. Según otras fuentes, es su ministro de educación, el Dr. Obvio (otro repiclante) quién le programa en ms-dos todo lo que tiene que decir. Y así le va. Contradiciendo todo lo que dice su programa electoral y sacando a sus madelmans a pasear mientras el pueblo, contrario a la ciencia ficción en la política, sale a la calle a protestar.
Y ahí le tenemos. Poniendo la sonrisa de todo a cien que le caracteriza y viendo mundo. Haciendo amigos.
¿Hay algún otro programador en la sala?
Nota final: Definición de Pamplina, según la RAE:
3. f. coloq. Dicho o cosa de poca entidad, fundamento o utilidad. U. m. en pl. ¡Con buenas pamplinas te vienes!
¿Y ahora qué hacemos?, se preguntaron sus allegados. Y pensando, pensando, dieron con la solución. Y aquí la tenéis. Un replicante a imagen y semejanza del D. Mariano carnal. A ver si da el pego.
Lo malo de la operación (esto es España, no lo olviden) fue mezclar churras con merinas y crear a un robot, cruce de imitación cervecera y robot colegial años 80. Lo que se tenía más a mano, vaya. Y así ha salido.
De este garrafón futurista salen las declaraciones, gestos y mamandurrias varias que parten de él. Claro, que no tiene la culpa. Según otras fuentes, es su ministro de educación, el Dr. Obvio (otro repiclante) quién le programa en ms-dos todo lo que tiene que decir. Y así le va. Contradiciendo todo lo que dice su programa electoral y sacando a sus madelmans a pasear mientras el pueblo, contrario a la ciencia ficción en la política, sale a la calle a protestar.¿Hay algún otro programador en la sala?
Nota final: Definición de Pamplina, según la RAE:
3. f. coloq. Dicho o cosa de poca entidad, fundamento o utilidad. U. m. en pl. ¡Con buenas pamplinas te vienes!
4. f. coloq. Manifestación poco sincera que pretende halagar a alguien o congraciarse con él. U. m. en pl. No intentes engañarme con tus pamplinas.
Pues eso.
lunes, 3 de septiembre de 2012
Notas apocalípticas de buena mañana: Dios bendiga América y sus provincias allende los mares
Declaro abierta dicha sección. ¿Y por qué no? Gente tan incapaz como nosotros ha inaugurado pantanos, ganado Ligas o liquidado democracias a golpe de decreto ley. Nosotros (la redacción de este blog), no vamos a ser menos.
Mientras en varias cadenas de televisión generalistas, emiten, emiten y vuelven a emitir carnaza con la excusa de informar (no basta con una vez), los circunspectos ciudadanos de este país volvemos (los que tenemos la inmensa suerte) a la rutina diaria, ya saben: el jefe por un lado y la dignidad de sus empleados por otro lado, las horas extras voluntarias - forzosas sin pagar y nosotros, pobres mortales a lo que guste mandar, que para eso estamos. Y sin rechistar. Ojito. Que no está el horno para bollos. Una queja y tal como está el patio, nos vemos en las calles, poniéndolas o quitándolas. Y no, no. Eso sí que no. A ver como vamos a pagar la enorme deuda contraída por políticos con presunciones faraónicas, a cual más tonto. Faltaría más. (Ellos rompen los platos y nosotros los pagamos).
Nos vamos quedando, poco a poco, sin derechos laborales y sin derechos sanitarios. Y, a la par, a nuestros chavales, se les obliga, por activa o por pasiva, a aprender inglés, que es de gran porvenir, como decía la canción. Todo esto me lleva a preguntarme cuando demonios se van a dejar de zarandajas nuestros bizarros gobernantes y declararnos oficialmente provincia cutre - limítrofe del imperio estadounidense. Y sin armas. Así, a la chita callando. Total, ya participamos en sus guerras de conquista, compramos los mismos artículos chorra desde la televisión, tenemos sindicatos que van a lo suyo, pasamos los fines de semana en gigantescos centros comerciales y degustamos su comida basura alegremente. ¿Qué nos queda? ¡Ah, sí! Quizá que alguien, de vez en cuando, dimita del cargo por escándalo, quizá que se separen los tres poderes (ejecutivo, legislativo y judicial) definitivamente o pasemos a una república como Dios manda. No caerá esa breva. Debemos mantener algo de nuestra propia idiosincrasia nacional, para que no se note mucho. No sea que la peña se mosquee y arme la de San Quintín.
Mientras sueño con ver películas donde el fin del mundo, una invasión extraterrestre o el ataque de mosquitos gigantes ocurran en suelo patrio, la redacción de esta blog se ha puesto las pilas con el rock and roll, otro de los grandes inventos de la sociedad yanqui, como contrapartida a toda la morralla que nos rodea.
Dentro de poco escucharemos Dios bendiga América y sus provincias de allende los mares. Y si no, al tiempo.
Mientras en varias cadenas de televisión generalistas, emiten, emiten y vuelven a emitir carnaza con la excusa de informar (no basta con una vez), los circunspectos ciudadanos de este país volvemos (los que tenemos la inmensa suerte) a la rutina diaria, ya saben: el jefe por un lado y la dignidad de sus empleados por otro lado, las horas extras voluntarias - forzosas sin pagar y nosotros, pobres mortales a lo que guste mandar, que para eso estamos. Y sin rechistar. Ojito. Que no está el horno para bollos. Una queja y tal como está el patio, nos vemos en las calles, poniéndolas o quitándolas. Y no, no. Eso sí que no. A ver como vamos a pagar la enorme deuda contraída por políticos con presunciones faraónicas, a cual más tonto. Faltaría más. (Ellos rompen los platos y nosotros los pagamos).
Nos vamos quedando, poco a poco, sin derechos laborales y sin derechos sanitarios. Y, a la par, a nuestros chavales, se les obliga, por activa o por pasiva, a aprender inglés, que es de gran porvenir, como decía la canción. Todo esto me lleva a preguntarme cuando demonios se van a dejar de zarandajas nuestros bizarros gobernantes y declararnos oficialmente provincia cutre - limítrofe del imperio estadounidense. Y sin armas. Así, a la chita callando. Total, ya participamos en sus guerras de conquista, compramos los mismos artículos chorra desde la televisión, tenemos sindicatos que van a lo suyo, pasamos los fines de semana en gigantescos centros comerciales y degustamos su comida basura alegremente. ¿Qué nos queda? ¡Ah, sí! Quizá que alguien, de vez en cuando, dimita del cargo por escándalo, quizá que se separen los tres poderes (ejecutivo, legislativo y judicial) definitivamente o pasemos a una república como Dios manda. No caerá esa breva. Debemos mantener algo de nuestra propia idiosincrasia nacional, para que no se note mucho. No sea que la peña se mosquee y arme la de San Quintín.
Mientras sueño con ver películas donde el fin del mundo, una invasión extraterrestre o el ataque de mosquitos gigantes ocurran en suelo patrio, la redacción de esta blog se ha puesto las pilas con el rock and roll, otro de los grandes inventos de la sociedad yanqui, como contrapartida a toda la morralla que nos rodea.
Dentro de poco escucharemos Dios bendiga América y sus provincias de allende los mares. Y si no, al tiempo.
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