martes, 4 de diciembre de 2012

Pánico en la Sanidad Privada

Al señor de la foto le hemos pillado tomándose un refrigerio.Ahí, recuperándose del susto. No es para menos. Entró porque creía tener una esguince y salió hecho un monstruo. Claro, que todo esto no le ha salido gratis. Además de enfermo, ha salido apaleado con todo el dineral que ha soltado. Preoperación, operación y postoperatorio le han salido por un pico. Y como no tenía el montante, le han hecho unos apaños. Así que ahora le toca ir al banco a pedir un bonito crédito. A ver si le arreglan los desperfectos. O a rogarle al seguro, que se lo cubra. Como en Estados Unidos.

Y es que ir al médico, gracias a las privatizaciones, se va a convertir en lo más parecido a ir a un taller. Entras con una cosa y sales pagando cuatro o cinco. El caso es recaudar. ¿Y quién mejor que los sufridos ciudadanos para ello? Nuestros impuestos ya no sirven para mantener este gasto público. Servirán, a partir de ya, para pagar las deudas que otros han contraído con nuestros ahorros. Bien en obras sin sentido, bien en una mala gestión de los hospitales.

Por qué ha pasado esto, a estas alturas del partido, es lo de menos, la verdad. En un país donde el sistema político, la cultura, y su reflejo en la televisión es de mayoría zombie, es decir, sin cerebro, nadie ha tomado medidas dignas del llamado "mundo civilizado". El ejemplo lo tenemos en el actual Ministro de Economía, sin ir más lejos. El máximo representante en España de la empresa Goldman&Sachs. Una de las que provocó la crisis. Y ahí le tenemos, gestionando todo el dinero de un país. ¡Toma ya! En otro lugar, le prohibirían gestionar hasta un kiosco de pipas.

¿Y qué decir de los culpables? Nadie dimite. A nadie se le piden responsabilidades. Y lo que es peor, ningún político decente tira de reglamento (es decir, de Constitución) para poner los puntos sobre las íes. Lo que viene siendo un sin Dios, vamos.

Nosotros, como cada vez tenemos menos dinero, nos las ingeniaremos para ir saliendo del paso. Y si las cosas se ponen feas, a tirar de santoral o de algún curandero. O tal vez de médicos en paro, que como los profesores, por desgracia, cada vez habrá más. Y se anunciarán en las marquesinas de los autobuses.

Y pensar que hemos tenido un sistema sanitario que ha sido la envidia del mundo entero....

lunes, 3 de diciembre de 2012

Para empezar bien la semana: los lunes alcohol

No se ponga así, Sr. Buñuel. Este corto que nunca fue es un pequeño homenaje de los bizarros chavalotes de Muchachada Nui y Museo Coconut. Su gran película El Ángel Exterminador es honrada por las nuevas generaciones de humoristas españoles. Ese encierro en aquella habitación, ese no poder salir, esa desesperación burguesa. Además, necesitamos fuerzas para lo que se nos viene encima. Esta semana es la semana de la Ciencia Ficción en nuestro país. ¿Cómo? ¿Qué no se han enterado? ¡Sí, hombre! El día 6 celebramos la publicación de uno de los dos libros que cualquier español de bien ha de tener en su casa. Cogiendo polvo en el salón. Ese libro lleno de hechizos democráticos para el Harry Potter de hoy. Ese libro protector contra las fuerzas de mal autoritarias. Sí, amigos lectores. Hablamos de nuestra celebérrima Constitución. (El otro libro es el Quijote).

¡Ay! ¡Cómo pasan los años. Lo que empezó siendo una Transición modélica para el resto del mundo, ha pasado a ser un cuento para sorprender a nuestros tiernos infantes. ¡¡Niños, niños!!, ¿veis este libro llamado Constitución española? ¡¡Sí, proooofeee!! Bien, pues hubo una época donde este libro se utilizaba para recordarle a los poderes públicos sus deberes para con los ciudadanos. ¡Ah!, ¿pero tenían deberes, profe? ¿Cómo nosotros? ¡Más que nosotros, Jaimito! ¿Y cuáles eran? Garantizar nuestro derecho a una vivienda, a un salario digno, tener una sanidad pública de calidad, nuestro libre derecho a la reunión, a la manifestación, una educación libre y plural para todos, ayuda a los más desfavorecidos, etc, etc, etc....¿Os suena esto, chicos? ¡¡¡No, profeeee!!! Sí que es un cuento bonito, bonito....

Pues eso. A ver si podemos atravesar la semana con un poquito más de alegría. Los lunes alcohol y los martes y los miércoles...

Y tal y tal y tal....


domingo, 2 de diciembre de 2012

Chapuzas cinematográficas de ayer y de hoy: Star Wars (Episodios I, II y III)

No todo iban a ser momentos estelares en la gran pantalla. También queremos destacar las grandes cagadas del séptimo arte. O por lo menos, las que a nuestro juicio, sí son dignas de esta sección.

Por lo que respecta a las que hoy nos ocupan, ya sabemos que salieron hace tiempo en dvd. Y con toda la parafernalia, por supuesto. Pero no nos hemos podido resistir ante este magnífico vídeo y lo dejamos aquí. Como ejemplo de crítica.

No se puede explicar mejor como George Lucas ha roto nuestro corazoncito friki. Reducido a la nada después de años y años de visionado, muñequitos e idolatría. Toda una vida con ellos.

(Snif, snif).

Y ahora, para más Inri, Disney será la que se encargue de lo que venga. Lo dicho. Nuestra infancia a tomar por saco. 




sábado, 1 de diciembre de 2012

Terror en el Ministerio

Una noche de luna llena, nuestro actual Ministro de Justicia, se daba, como de costumbre, un garbeo en su flamante moto. Se paró ante una obra monumental para contemplarla en todo su esplendor. De repente, un señor con bigotito se le abalanzó por detrás. Le hincó el diente y le hizo varios arañazos en el cuerpo. Nuestro protagonista logró zafarse de él como pudo, subió a su ciclomotor y escapó de allí a toda leche. El monumento en cuestión era el Valle de los Caídos. La bestia parda que le atacó sigue siendo un misterio.

A partir de entonces, nada en su vida ha sido igual. El, hasta la fecha, enrollado y un poco díscolo alcalde, el enfant terrible de la calle Génova, se ha ido convirtiendo en un señor taciturno, de rostro  apesumbrado, de ordeno y mando. Ya no bromea con periodistas ni casa a parejas gays, para disgusto de sus Pprogenitores. Se nos ha hecho mayor. Muy mayor. Y de ser un político simpático, hasta para el votante socialista, ha pasado a ser la reserva espiritual de Occidente. Su proyecto de ley antiabortista, sus nuevas tasas judiciales y su indulto a ciertos malotes de barrio,  le han convertido en el personaje de terror que todo el mundo teme.

En el Halloween pasado ya pudimos contemplar algún disfraz de ministro de justicia. (Aunque los que más éxito tuvieron fueron los de antidisturbios). Y tal es el pavor que produce que ha conseguido unir en su contra a una serie ingente de profesionales del gremio justiciero. ¡Hasta se plantean el hecho de hacer huelga!  Y es que este hombre, cada vez que abre la boca, da miedo.

Las encuestas (como antaño las pitonisas) evidencian  que el 83% del personal anda muy mosqueado con esto de sacar la billetera para arreglar sus cosas. Y ¡hombre!, nosotros nos sumamos a ese porcentaje. Se supone que la Justicia, según nuestra Constitución, debería estar al alcance de cualquiera. Que a la hora de reclamar un despido improcedente, una multa de tráfico, empezar un divorcio, o, lo que es más grave, pedir una indemnización tras haber sido tú el accidentado, no tendríamos que ir tirando de chequera. Nos salen más caros los cordones que los zapatos, mire usted. Por lo que aguantarse es la receta tradicional que nos toca.

Una de las razones que hemos escuchado para tales despropósitos es la de agilizar los procesos, que los inversores extranjeros se quejan de ello. Y no nos cuadra. Por ningún lado. En primer lugar porque los que vivimos con lo justo no vamos a poder hacer uso de este derecho constitucional. (Más si nos siguen subiendo todo menos los sueldos). Y en segundo lugar, porque si realmente quieren agilizar el tema judicial, lo que deberían hacer sería meter más personal y modernizar (informatizar) sus expedientes. ¿Qué no hay dinero? Bueno, pues vayan ustedes metiendo mano a las empresas del Ibex 35, por ejemplo, que son las que cometen más fraude fiscal.

Con estas nuevas tasas hemos retrocedido en el tiempo unos 50 años, aproximadamente. La justicia ya va a ser para el que pueda pagársela. Y los que no, nos tendremos que buscar la vida, como siempre se ha hecho. A cara o cruz o a chupitos, ¡qué remedio!