viernes, 30 de noviembre de 2012

Gente sin luces (los resacosos del mes, parte II)

Estamos que lo tiramos. ¡¡Aissss!! ¡¡Cómo se notan ya estas fiestas tan entrañables!! Además de los típicos anuncios y los típicos adornos, a la gente ya le está dando por irse de comida o cena de empresa antes de lo previsto. Para evitar luego "overbooking", ya saben. El problema no es ese. El problema es que hay que vigilar lo que se come y lo que se bebe. Especialmente para no quedar en ridículo delante del mismo jefe, que los 364 días restantes, no está tan de buen rollo como en ese rato. Y las imprudencias se pagan, como bien afirma la DGT.

Mucho ojito, damas y caballeros. Mucho ojito con esto. Aunque ya haya algunos que se estén pasando este briconsejo de hoy por el arco del triunfo. Y es que las últimas declaraciones desde la OCDE, afirmando que un parado de larga duración ha cogido la costumbre de no trabajar o desde la secretaría de estado para la emigración e inmigración, aludiendo al espíritu aventurero de nuestros científicos, es, o debe ser, fruto de la ingesta de vaya usted a saber qué mejunjes. Y de qué calidad. 

No es probable que personas que ocupan cargos de tanta responsabilidad como los citados, se dediquen, alegremente, a soltar dichas sandeces. 

¿Por qué, con la crisis tan galopante que existe, un parado de larga duración no quiera trabajar? Francamente, no lo entendemos. Como tampoco por qué este gobierno o el anterior, no han facilitado el empleo, sencillamente, abaratando la contratación y no el despido, como han hecho. ¿No se trata, en realidad, de trabajar? ¿De poder tener ese derecho y esa necesidad? Como se nota que los que largan tales perlas nunca han sufrido esta desgracia. Y más con todas las empresas que están cerrando. Que esto no se tiene en cuenta. Cada vez es más difícil encontrar algo de estabilidad. 

¿Y qué decir de los investigadores españoles? ¿Acaso son fans de Indiana Jones? ¿No será que aquí se les han quitado todo tipo de facilidades para dárselas a personajes sin escrúpulos y poder montar casinos?

Nuestro título de resacosos del mes también va para ellos:  al señor Angel Gurría y a la señora Marina del Corral. Se lo han ganado a pulso.

 Ya se sabe que los niños y los borrachos siempre dicen la verdad, pero lo que no se añade es que también pueden soltar muchas tonterías, como es el caso. 

Y si beben, ya saben: no conduzcan ni mucho menos den ruedas de prensa. 

miércoles, 28 de noviembre de 2012

Momentos estelares del cine: Tony Leblanc

Se nos fue. Uno de los actores cómicos de mayor prestigio del cine español. De antes y de ahora. Este hombre tuvo el honor de nacer en pleno Museo del Prado. No es de extrañar, por tanto, que su vida estuviera llena de arte.

Actuó, dirigió, produjo y escribió. Pasó del cine al teatro, del teatro a la televisión y volvió de nuevo al cine. No pudieron con él ni las enfermedades ni los accidentes. Y ahí le tuvimos, deleitándonos con películas como el tigre de Chamberí (1957), Torrente (1998) o la que nos ocupa, donde sencillamente, lo borda: el astronauta (1970).


Esta película de Javier Aguirre ha pasado a los anales de la Historia del cine español por méritos propios. Y es que no es para menos. Con un humor castizo, imposible de imitar por los anglosajones, los protagonistas de esta cinta se lanzan de lleno a la carrera espacial al más puro estilo Mortadelo y Filemón. Con mucho humor y un par de razones.

Descanse en paz, maestro. Gracias por tantos y tan buenos momentos.


Gente sin luces (los resacosos del mes)

Antes de empezar, tenemos que pedir perdón por esta espera tan larga. Han sido circunstancias ajenas a nuestra voluntad las que nos han impedido aparecer por aquí. Una vez subsanados ciertos problemas técnicos, volvemos a la carga con más energía si cabe.

Y es que falta nos hace. A tenor de todo lo ocurrido durante estos días, más nos vale ir al supermercado y llenar el carro con viandas de las buenas. Pagando, eso sí. Que nosotros no estamos para correr. Y es que hay que ver como está el patio, como dice nuestra portera cuando llega los lunes. Nos perdemos una semanita y en este país se lía la de San Quintín. Nosotros, que nos habíamos ido tan contentos tras comprobar como en Palestina se decretaba un alto el fuego. Para que luego digan que la red no es importante. Ahí es nada. Se nota que alguien importante leyó nuestro mensaje de paz y lo ha puesto en práctica. Mil gracias por ello. 

Como ya estamos acabando el mes, nos toca otorgar nuestro querido título de resacoso del mes a varias personas. Así, por resumir. 

Nuestra querida alcaldesa de Madrid ha sido una de las agraciadas tras comentar que no dejaba de pensar en las familias de las fallecidas desde su retiro espiritual portugués. A ella, se le debe añadir a una diputada del PP valenciano. Esta buena señora ha afirmado:  la gente necesitada destina el poquito dinero que tiene a comprarse televisores de plasma. También, a los dueños de las eléctricas, los cuales se quieren cargar el programa de Salvados por el cual su presentador, Jordi Évole, destapa los intereses y los chanchullos que hay detrás de cada recibo que nos suben. 

Para todos ellos, nuestro título del mes. ¿Por qué? Muy sencillo. Porque entendemos que todas estas acciones o declaraciones, sin duda, han venido dadas después de ingerir vaya usted a saber qué líquidos y en qué estado. Si no, no nos explicamos como toda una alcaldesa de la mismísima capital de España, ha podido apartarse de su lugar en la Villa y Corte ante tan trágicos sucesos y no estar al pie del cañón, dando su apoyo personal, por ejemplo. O como es posible que esta diputada del PP valenciano piense que, efectivamente, sea más importante, ver televisión y de calidad, frente a algo tan sustancial como es comer. Se cree el ladrón que todos son de su condición, como se suele decir. O que se quiera retirar el programa de Salvados porque su presentador haya ejercido el derecho a la libertad de expresión que nos ampara nuestra Constitución y además, de forma documentada. Y el que se haya molestado, será por algo. 

Si el Siglo XVIII se caracterizó por ser el Siglo de Las Luces, en el cual, los mandamases se pusieron las pilas y dejaron que la cultura modernizara sus países, lo que llevamos de siglo XXI, se caracteriza por lo contrario, " el Siglo de los sin Luces". O lo que es lo mismo: el alejamiento del saber que los mandamases de hoy día tienen. Un poquito de por favor, oigan. Entre bombas de destrucción masiva que nunca aparecieron, hilillos de plastelina que no fueron tales, brotes verdes que no salieron y promesas que no se cumplieron, vamos listos. Para esto, mejor apagamos la luz y nos vamos. La nuestra, que ellos, más bien, poquita han demostrado. 

A todos ellos les recomendamos que, en vez de tantos asesores como tienen, algo de mayor prestigio es tener (y leer) libros. De ética, moral... Filosofía, en general. A la larga sale mejor y más barato para el erario público, es decir, para todos nosotros. Y, de paso, quizá eviten hacer el ridículo.

martes, 20 de noviembre de 2012

Si nosotros fuéramos israelíes o palestinos....

...Estamos seguros, que como el 99% de la gente que habita en esa zona oriental del Mediterráneo, querría vivir en paz. Y nos basamos, para realizar dicha afirmación, en la gente de a pie, normal y corriente. La que se ve por la calle, a lo suyo. La que va a comprar al supermercado, se busca la vida para encontrar un trabajo, aspira a tener los fines de semana libres, sueña con terminar de pagar la hipoteca y poder, de cuando en cuando, darse algún capricho, como por ejemplo tirar de visa y cenar en algún restaurante. Aunque sea una vez al año. O poder irse de vacaciones. Eso, descarao.

Por el contrario, luego tenemos al otro 1%, que, desgraciadamente, es el que manda. Son aquellos que nos hacen la pelota una vez cada cuatro años prometiéndonos esto, lo otro y lo de más allá y más adelante, ya se sabe, después de metido (tu voto en la urna), nada de lo prometido. Y hacen lo que realmente les da la gana. Además de todo ello, se les sube el poder a la cabeza y justifican atrocidades como las que están ocurriendo ahora mismito por allí, bombardeando y matando gente como si estuvieran en un videojuego. Total, como ellos no están en primera línea de fuego, se la refanfinfla quién la palme. 

Para ello se agarran a la religión y a cualquier otra chorrada de tamaño monumental para cometer tales genocidios. Y encima tienen a unos cuantos flipaos como ellos que además, se lo creen. Es por culpa de todos estos que las cosas están como están y no es porque la religión, en este caso concreto, sea mala. No queremos decir eso. Pero sí que cada uno la interpreta como le da la gana y si ese uno tiene misiles en su mano, la lía parda, sin cortarse un pelo. 

En el caso concreto de las religiones musulmana y judía (y cristiana también) para quién tenga un poco de interés por el tema, aclaramos que tienen un origen común: Abraham. (Que no es el padre de los pitufos, sino otro mucho más viejo). Este buen anciano recibió la llamada, hace ya más de dos mil y pico de años, del Señor, su Dios y de ahí viene todo lo demás. Bueno, de él, no. De sus descendientes, que son los que no se aclaran con la herencia.  Es lo malo de estas cosas. Se están masacrando por un trozo de tierra que, a fin de cuentas, de aprovechable tiene poco. Una zona árida, escasa en lluvias y poco fértil. 

Por eso, si nosotros fuéramos israelíes o palestinos, pondríamos "la tierra prometida" en venta y con lo que sacáramos, nos íríamos a otros paraísos terrenales, con sus palmeritas, sus playas cristalinas y esa alegría caribeña que no se pué aguantar. Al menos, viviríamos mucho más tranquilos. Y, de paso, dejaríamos solos a los fanáticos y a los especuladores del suelo. Para que se las apañaran ellos. A ver quién luchaba y moría por sus tonterías. 

Y a ver si la ONU se pone seria de una puñetera vez y hace algo digno de su nombre.